viernes, 13 de mayo de 2011

El añil de Colima, Mirtea Elizabeth Acuña Cepeda

Publicado en: http://www.ecosdelacosta.com.mx/index.php?seccion=15&id=100527&encabezado=El%20a%C3%B1il%20de%20Colima

El añil ya no se produce en el estado de Colima, pero en la época novohispana y en los primeros años como nación independiente, este vegetal ocupó un muy buen lugar en la producción agroindustrial del estado, y hubo un momento en la historia en que su precio era equivalente al del oro. Las abuelas lo utilizaron en pequeñas cantidades para resaltar el blanco de las ropas y todavía hoy, se agrega a los detergentes orgánicos como blanqueador; sin embargo, su uso ha disminuido y en su lugar se están utilizando colorantes químicos que por su efecto fluorescente -absorben la luz ultravioleta y violeta del espectro electromagnético e incrementan el reflejo de luz azul- dan una apariencia de blanqueamiento, aunque lo que sucede es que se disminuyen los tonos amarillos. Cabe mencionar que algunos de esos colorantes artificiales pueden causar reacciones alérgicas, dependiendo de la sensibilidad de la persona. 
    El añil es uno de los colorantes naturales más antiguos y cuyo uso se extendió por casi todo el mundo, ya que además del característico color azul, al agregarle ácidos o álcalis se obtienen una amplia variedad de colores; todo parece indicar que fue en la India donde se utilizó primero, y de ahí pasó a China y Japón donde por centurias, se ha sabido cómo extraerlo de la planta, igualmente se usó en Mesopotamia, Egipto, Grecia, Roma, Bretaña, Mesoamérica, Perú e Irán, entre otros lugares. A Europa llegó de la India después de pasar por Grecia, donde por asociación se le llamó índigo (indikon ) que en griego vino a significar tintura, una palabra que pasó del latín, indicum, y luego a otros idiomas: en español índigo y en inglés indigo. Griegos y romanos le dieron además, uso medicinal y cosmético, pues de ella se extrae la Indigotina, usada como antiepiléptico y purgante.
    El índigo es una planta del género Indigofera y de la cual existen más de 200 especies, es lo mismo que el añil, voz que proviene del árabe y significa color celeste, y en Mesoamérica se llamaba, según Sahagún, xiuhquilitl o xiuquilitl, del náhuatl, formado por dos palabras: xihuite -azul o turquesa- y quitiel o quelite –yerba-, entonces, Xiquilite es literalmente la hierba que da color azul (I. suffruticosa); al colorante se le denominaba xiuhquilitlpitzahoac, su cultivo y obtención de tinte se extendía hasta Guatemala; de ese vocablo proviene el nombre de Jiquilpan, una vez productor de añil. El uso del añil, índigo o xiuhquilitl era raro y costoso en la Europa medieval, por lo que se entiende que fuese una de las plantas impulsoras de los viajes de exploración, como el de Vasco de Gama, que en el siglo XV descubrió la ruta marina a la India, con lo que los costos de la importación disminuyeron tanto por la distancia recorrida, como por las gabelas e impuestos que imponían los países de procedencia, y además se pudieron evitar los peligros de las rutas terrestres, en consecuencia, aumentó la importación y uso del índigo en Europa, por lo que Francia y Alemania que tenían el monopolio y exportaban alrededor de 18,400 toneladas anuales, prohibieron su importación en el siglo XVI, a fin de proteger la industria local; pero muy pronto dejaron de ser la región del pastel, por la pasta que se formaba del tinte de índigo. España exportó 149,952 toneladas de añil de Nueva España, es decir México, entre 1539 y 1544.
    En el Colima prehispánico se vendía una buena cantidad de esta yerba en los tianguis y era preferida para teñir las mantas de algodón, las indígenas colimenses hilaban sus mantas intercalando hilos teñidos de azul y rojo con los que formaban hermosos diseños, al decir de un alcalde español que asombrado de la belleza de sus faldas, así lo dejó asentado; pero al ser prohibido el uso del añil, importante económicamente para su exportación, desapareció ese tinte de sus coloridas enaguas y sólo quedó el rojo, obtenido de la grana o cochinilla, un insecto que se reproduce en el nopal. Su aprovechamiento continuó a lo largo de la época novohispana, y del inicio de su explotación en Colima, se sabe que hacia 1622, ya comercializaban el añil – xiuhquilitl en volumen apreciable y se producía tan bien que se lograba un promedio anual de 5.52 toneladas. Más tarde, en el siglo XIX, Fossey la describe como una planta de 1.8 a 2 metros de alto, parecida a breñales que era cosechada de octubre a diciembre, y cabe mencionar que la calidad del añil mexicano era tal que en 1876 obtuvo un diploma en la feria internacional de Filadelfia, por ese tiempo la producción era de 5.4 a 6.7 toneladas (1880 a 1887), una cantidad que podría considerarse escasa en kilos, pero si se piensa que podía valer su peso en oro, dependiendo del grado de pureza de la extracción de la pasta del añil, entonces la perspectiva cambia. Entre 1900 y 1906, la producción había disminuido notablemente y representaba un 0.8% de la producción agrícola del estado de Colima, donde se obtenía en terrenos de los municipios de Colima, Comala y V. de Álvarez, sobre todo en las haciendas de La Huerta, Los Pastores, La Cañada, Nogueras y Trapichillos, esto de acuerdo al informe de gobierno de Esteban García (1887). Actualmente ya no se cultiva pero se le puede encontrar en estado silvestre, en las faldas del Volcán de Colima y en las zonas altas de Ixtlahuacán. (SCEH, mirtea@ucol.mx)
    

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