ASAMBLEA
GENERAL ORDINARIA
(Toma de protesta Consejo Directivo 2011-2014)
En el Salón “General Manuel Álvarez”, ubicado en el
interior de la Presidencia Municipal de Colima, Estado de Colima, siendo las
12:00 (doce) horas del sábado 05 (cinco) de marzo de 2011 (dos mil once),
previa convocatoria, que se anexa a la presente, registraron su asistencia 15
(quince) de los 18 (dieciocho) socios activos y permanentes de la Asociación de
Cronistas de Pueblos y Ciudades del Estado de Colima, para celebrar su sesión
ordinaria para la toma de protesta estatutaria del Consejo Directivo electo
para el período 2011 – 2014, misma que se desarrollo con el siguiente orden del
día.
1.
Registro
de asistencia y comprobación del quórum;
2.
Instalación
de la Asamblea;
3.
Palabras
del Profr. Roberto George Gallardo
Presidente saliente del Consejo Directivo;
4.
Entrega
de Constancias de acreditación de nuevos asociados;
5.
Toma
de Protesta al Consejo Directivo 2011 – 2014;
6.
Mensaje
del Profr. Abelardo Ahumada González
Presidente del Consejo Directivo 2011 – 2014;
7.
Entrega
de reconocimiento; y
8.
Clausura.
Con la representación del Lic. Mario Anguiano Moreno,
Gobernador del estado asistió el Licenciado Rubén Pérez Anguiano, Secretario de
Cultura del Gobierno del Estado. El Profesor Oscar Luis Verduzco Moreno,
Secretario del Ayuntamiento de Colima representó al Licenciado Ignacio Peralta
Sánchez, Presidente Municipal de Colima. También nos acompañó el secretario de
Educación del Gobierno del Estado Profesor Federico Rangel Lozano.
En cumplimiento del primer punto del orden del día registraron
su asistencia Noé Guerra Pimentel (Armería), Miguel Chávez Michel (Armería), José
Abelardo Ahumada González (Colima), Rubén Jaime Valencia Salazar (Comala), Rubén
Velásquez Santana (Comala); Roberto George Gallardo (Coquimatlán), Antonio
Magaña Tejeda (Cuauhtémoc), Arturo Navarro Iñiguez (Quesería), Manuel Mariscal
Olivares (Ixtlahuacán), Héctor Manuel Mancilla Figueroa (Minatitlán), Teófilo
Jesús Cervantes Pizano (Tecomán), Salvador Olvera Cruz (Villa de Álvarez), Juan
Delgado Barreda (Villa de Álvarez), Rafael Tortajada Rodríguez (Congreso del
Estado)y Rogelio Pizano Sandoval (Universidad de Colima). Justificaron su
inasistencia los compañeros José Salazar Aviña (Tecomán) y Horacio Archundia
Guevara (Manzanillo).
Comprobado el quórum la asamblea fue legalmente instalada
por el Presidente Roberto George Gallardo, a las 12:30 (doce horas con treinta
minutos) del día de su fecha.
En desahogo del tercer punto del Orden del día, el
Presidente Roberto George Gallardo procedió a informar de las actividades
realizadas y coordinadas durante el período 2008 – 2011, concluyendo su
intervención agradeciendo a los compañeros cronistas la confianza depositada en
su persona para coordinar las actividades de nuestro colectivo.
Acto seguido, el Presidente Roberto George Gallardo hizo
entrega de las constancias que los acreditan como nuevos asociados a los compañeros
Rubén Jaime Valencia Salazar (Comala), Salvador Olvera Cruz (Villa de Álvarez)
y Teófilo Jesús Cervantes Pizano (Tecomán).
En descargo del quinto punto del Orden del día, el Lic.
Rubén Pérez Anguiano, Secretario de Cultura del Gobierno del Estado, con la
representación del Sr. Gobernador, procedió a tomar la protesta estatutaria a
los integrantes del Consejo Directivo electo para el período 2011-2014 en los
siguientes términos: “¿Protestan ustedes, cumplir y hacer cumplir los Estatutos
que rigen la vida interna de la Asociación de Cronistas de Pueblos y Ciudades
del Estado de Colima, Asociación Civil, desempeñando con patriotismo, lealtad y
fraternal armonía, los cargos para los que han sido electos?, a lo que los
interpelados contestaron: ¡Sí protesto!. A lo anterior el Secretario de Cultura
concluyó su intervención con las siguientes palabras: “Si así lo hicieren, que
la sociedad y sus compañeros se los premien, y si no, que se los demanden..”.
El Consejo Directivo que rindió la protesta estatutaria
en comento quedó integrado en la siguiente forma:
Presidente: Abelardo
Ahumada González (Colima)
Secretario: Miguel
Chávez Michel (Armería)
Tesorero: Rubén
Jaime Valencia Salazar (Comala)
Primer Vocal: Horacio
Archundia Guevara (Manzanillo)
Segundo Vocal: Salvador
Olvera Cruz (Villa de Álvarez)
Tercer vocal: Héctor Manuel Mancilla Figueroa
(Minatitlán)
Comisión de Honor y Justicia:
Presidente: Roberto George Gallardo (Ex
Presidente 2008-2011)
Secretario: Noé Guerra Pimentel (Ex Presidente
2001-2006)
Vocal: Juan Delgado Barreda (Ex
Presidente 1996-2001).
A continuación el nuevo Presidente Abelardo Ahumada González,
después de saludar a todos los presentes, pronunció las siguientes palabras:
“…El tiempo es un factor inherente a la dinámica
universal enmarcado en la dualidad del
espacio-tiempo, que se caracteriza por ser inacabable, y por ocurrir encima o
al margen de cuantas conciencias hubiere para detectarlo, primero, y para
medirlo, después.
Pero la noción del tiempo, que para nosotros podría
parecer una noción clara y sencilla, ni es simple, ni es clara, ni es fácil de
explicar o de definir porque ¿qué es en realidad el tiempo?
Muchos de los más grandes filósofos se han devanado los
sesos ante esta pregunta y se suelen quedar con la idea de que el tiempo es la
duración de los procesos, pero ¿es eso el tiempo?
No, definitivamente no, porque la duración de algo sólo
puede ser vista, percibida y aún medida por una conciencia, y sólo, también,
durante períodos relativamente cortos. En tanto que el tiempo, si verdaderamente pudiera ser
descrito, ocurre, como dije, independientemente de que alguien lo perciba o no,
y necesariamente involucra o abarca, no la duración de un solo proceso (o de
una serie de procesos), sino al transcurrir del todo. De ese TODO que no es, en
definitiva, este mundo diminuto en el
que habitamos, sino el Universo del que hasta las más grandes galaxias son una
pequeña parte.
El calendario y las unidades de medición.
Pese al difícil problema que implica, pues, la definición
del tiempo, o abrumados tal vez por eso mismo, nuestros ancestros decidieron
atenerse a lo que veían; simplificaron las cosas; se quedaron con la idea de
que “el tiempo es la duración” y, para entenderse, fueron estableciendo
acuerdos mediante los que pretendían medir, cada uno en sus circunstancias, la
duración de sus procesos, tomando al día y a la noche como una primera
referencia, o como una primera unidad de medición; hasta que lograron forjar
sus calendarios.
Para un mejor y posterior entendimiento, el día fue
subdividido en unidades menores para formar lo que hoy son las horas, los
minutos, los segundos y los nanosegundos, o reunido “en manojos de días”, como
decían los aztecas, para formar lo que hoy son las semanas, los meses, los años
y los siglos. Todo eso fijándose muy claramente en ciertos eventos que ante sus
ojos se repetían: como el periodo de luz y de oscuridad; el movimiento aparente
del Sol; el ciclo lunar; la posición de los astros en la esfera celeste; el
repliegue o llegada de las lluvias; los días de la floración en ciertas plantas
regionales o la reaparición de algunas enfermedades que no siempre se hacían
presentes.
De tal modo que si hoy hablamos del tiempo, y tenemos a
nuestra disposición instrumentos
precisos con los que pretendemos medirlo; todo ello se debe a que muchísimo
antes que nosotros hubo miles de hombres que observaron todo lo que ocurría en
su derredor y comenzaron a tomar conciencia del acontecer, de que había eventos
que iniciaban y terminaban en lapsos diferentes, y a eso le llamaron la
duración.
Con el transcurrir de períodos de luz y de sombra, o de
temporadas alternas de fríos y calores, lograron organizar una relación más
plena con su entorno, a saber por ejemplo cuándo debían emigrar, iniciar una
cacería o trabajar en la recolecta de ciertas semillas y, comenzaron a
registrar también, por lo pronto nada más en sus memorias, lo más importante de
lo que iban sabiendo, para transmitirlo por tradición oral a sus descendientes.
Habiendo sido ellos, los más memoriosos, los primeros sabios e incluso
cronistas de que se tienen antecedentes.
Pero como muchos de aquellos hombres notaron después que
se memoria les fallaba y que sus conocimientos corrían el riesgo de perderse
para siempre, buscaron el modo de hacer perdurar sus observaciones y, poco a
poco, valiéndose de puntas de flecha, de piedras afiladas o de simples carbones
o piedras de cal que se fueron encontrando, comenzaron a dibujar en sus pieles,
en sus instrumentos, en las piedras que les servían como protección o en las
paredes de las cavernas que les servían de morada, e inventaron así, acaso sin proponérselo, la
escritura pictográfica, base verdadera de la escritura actual. Y comenzaron,
por ende, a aparecer los primeros pintores-cronistas.
El mural del Maestro Portillo
El arte rupestre evolucionó después hacia los colores y
los tintes, y a trazar cada vez más definidas y estilizadas formas, hasta tomar
el dibujo y la escritura dos derroteros distintos. Pero ni los pintores ni los
dibujantes han dejado nunca de narrar historias con sus trazos, ni los
diferentes tipos de escribas o cronistas a dibujar o pintar también mediante
retratos hablados y descripciones.
Y yo escogí comentar todo esto ante ustedes en este
auditorio municipal, porque aquí está este precioso mural, pintado por nuestro
finísimo amigo, el maestro Gabriel Portillo del Toro, hace más de una década,
que es una prueba palpable de todo lo que les he dicho. Una completa síntesis
visual de lo que les acabo de referir:
Si ustedes lo observan notarán que, exceptuando la firma
del autor y el año en que fue pintado, en el mural no hay ninguna otra palabra
escrita, pero hay muchas historias que se pueden deducir de los paisajes y de
los personajes que muestra. Relatos completos, enteros y significativos que
casi todos los espectadores podrán fácilmente entender con una sola mirada, y
con muchísimo más razón y profundidad aquellos que tienen o conocen las claves
para interpretarlo. Miremos por qué:
En el centro, dominando la esfera celeste y marcando con
su reloj de arena el pulso del mundo, está el poderoso Cronos, el dios griego
representando al tiempo, y estableciendo los lapsos inevitables del vivir y el
morir evidenciados por la rosa y la calavera.
A partir de ese mensaje central (y con connotaciones de
índole universal que aluden a Grecia: “la gran maestra de la humanidad”) el
maestro Portillo nos habla del devenir propio de nuestro terruño, perfectamente
señalado por los volcanes en el ángulo superior izquierdo, y por la forma de
una mujer morena de turgentes formas que representa a nuestra naturaleza
pródiga ofreciéndonos una mazorca como fruto de su amor.
Poniendo un pie en ella, para resaltar su origen de
hombre nativo, aparece un indio colimeca
mostrando a uno de los conquistadores hispanos la belleza y la
prodigalidad de esta tierra, ante un Gonzalo de Sandoval sedente, pero portando
todavía una armadura, como para indicar su disposición a pactar la paz y
terminar el enfrentamiento, que se trasluce en las armas depuestas de los dos
contendientes.
En la parte que para nosotros queda a la derecha del
mural, pero a la izquierda del dios, nos encontramos con que el pintor-narrador
nos está hablando de un más fructífero periodo de paz y de trabajo,
ejemplificado mediante el matrimonio católico de un español y una india, junto
a la figura también sedente del capitán Francisco Cortés, portando un bastón de
mando pero investido ya con un ropaje civil; aunque sin soslayar el papel
dominante del español y del criollo, manifiestos en el avasallamiento del indio
labriego, su proveedor forzado, que igualmente, al obedecer los mandatos de sus
nuevos e inevitables amos, enriqueció sus procesos labrantíos para generar la
agricultura mestiza.
Y repito que quise estar esta tarde aquí, no sólo porque
a las autoridades municipales de Colima se les ocurrió darme, hace ya casi 10
años (el 20 de marzo de 2001), la muy honrosa y grata responsabilidad de
registrar la historia de nuestro pueblo, sino porque este mural que vemos nos
dice cómo han de hacerse las cosas, pintándolas nosotros con letras,
describiéndolas con palabras, coloreándolas con adjetivos, enriqueciéndolas con
fechas y acotaciones.
Entiendo que desde que el hombre tomó conciencia de ser
un ser que sabe (un homo sapiens), comenzó a experimentar en su interior el
casi inexplicable afán de no sólo buscar y tratar de dar explicaciones de todo
cuanto acontece, sino de dejar asimismo un registro de cuanto ha hecho y podido
asimilar en esos afanes, convirtiéndose cada uno en cronista de su propia vida,
y en el narrador de su propia historia.
Entiendo asimismo que aunque todo eso no pasará de ser, a
la postre, como lo advirtió el autor del Eclesiastés, en Israel, o como lo
pensó Netzahualcóyotl, en Texcoco, más que un vano afán, porque hemos de morir,
una gran parte de ese quehacer tiene también su sustento, y se explica por la
pretensión que tenemos todos de trascender un poco más allá de nosotros ,
dejando un rastro de lo que fuimos como individuos y de la sociedad que nos vio
nacer y desarrollarnos. Siendo este el rasgo el que, siendo percibido por los
demás como muy acentuado en unos, les posibilitó el ser escogidos por sus
congéneres para darles la muy honrosa comisión de registrar, como dije, al
menos una parte del acontecer, al menos una parte de las acciones de quienes
viven o vivieron en un ámbito equis. Un ámbito como podría ser el nuestro, de
carácter municipal.
Pero como el acontecer es tan vasto, las limitaciones
individuales son tantas y el trabajo del cronista suele ser muy solitario, los
cronistas que nos antecedieron sintieron la necesidad de agruparse y, un buen
día de 1997 constituyeron la Asociación de Cronistas de Pueblos y Ciudades del
Estado de Colima, para “comunicarse experiencias e intercambiar conocimientos;
para luchar por la difusión y la promoción de la investigación histórica; por
la conservación de las fuentes, los documentos y los fondos bibliográficos, y
para asesorar, cuando se les requiriera, a las autoridades competentes en la
conservación del patrimonio cultural”. Como se afirma en los Estatutos de la
ACPCEC.
Hoy, a poco más de 14 años de su fundación, mis
compañeros me han dado la responsabilidad de presidirla y de encausar los
trabajos de todos en beneficio de la sociedad colimota. Les agradezco infinito
la encomienda que me han dado, y me comprometo ante todos ustedes, testigos de
calidad, a realizar mi mejor esfuerzo para que la asociación cumpla con sus
propósitos definidos y registre y publique los rasgos más importantes de
nuestro acontecer local. No sin antes agradecer también a nuestro presidente
municipal, Lic. Ignacio Peralta Sánchez, primero la ratificación que me dio
para continuar desempeñando aquí esta tarea, y segundo por recibirnos hoy en
plan de anfitrión. Y no sin antes agradecer, también, la presencia tan grata y
tan solidaria de todos los paisanos y amigos que, siendo sábado, día de relax,
decidieron dejar su descanso para venir esta tarde a acompañarnos…”
Para cumplimentar el séptimo punto del Orden del Día, a
solicitud del Presidente Abelardo Ahumada González el Secretario General Miguel
Chávez Michel procedió a dar lectura a un reconocimiento que a la letra dice: “Por
acuerdo unánime, los Cronistas Asociados del Estado de Colima otorgan el
presente Reconocimiento al Cronista y Consocio Roberto George Gallardo, por sus
aportaciones y destacada labor como Presidente de la Asociación de Cronistas de
Pueblos y Ciudades del Estado De Colima, A.C., durante el período 2008 – 2011 Dado
en la ciudad de Colima, Col. A los 5 días del mes de marzo de 2011. Respetuosamente,
Abelardo Ahumada González, Presidente. Miguel Chávez Michel, Secretario. Rubén
Jaime Valencia Salazar, Tesorero.
Siendo las 14:00 (catorce) horas del día de su fecha, a
petición del Presidente Abelardo Ahumada González, el Profesor Oscar Luis
Verduzco Moreno, Secretario del Ayuntamiento de Colima y representante del Sr. Presidente
Municipal procedió a clausurar los trabajos de la Asamblea General Ordinaria.
Firman para constancia los Presidentes y Secretario
Generales entrantes y salientes.
Roberto
George Gallardo
Presidente Saliente
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Abelardo
Ahumada González
Presidente Entrante
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Rafael
Tortajada Rodríguez
Secretario Saliente
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Miguel
Chávez Michel
Secretario Entrante
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