José SALAZAR AVIÑA
En la presentación del libro "Historias Compartidas del del Camino Real de Colima y sus Ramales"
Este blog está dedicado a la Crónica de los pueblos y ciudades del estado de Colima.
domingo, 30 de septiembre de 2012
Reseña del libro Historias del Camino Real de Colima
ABELARDO AHUMADA
Valorando, pues, dichos antecedentes, esos 26 autores
elaboraron otras tantas ponencias y dieron pie para que varios meses después se
pudiera publicar un interesante libro regional, del que se acaban de realizar
dos presentaciones: una en Colima, el 8 de septiembre, y otra en Ciudad Guzmán,
hace apenas 3 días. Habiendo sido, los dos, muy nutridos eventos en los que se
concitaron escritores, cronistas, historiadores, políticos y público interesado
en el tema genérico que este nuevo libro aborda, y cuya temporalidad abarca
desde el origen del camino en los inicios del virreinato, hasta la aparición
del ferrocarril de Guadalajara a Colima. Cuando se generó, por ende, el
paulatino desuso de tan antigua vereda.
Me llamó la atención el dato de que tres de los autores
participantes hayan decidido dedicar sus ponencias a reconocer el trabajo
pionero que sobre la historia del Camino Real desarrolló el sacerdote e
historiador colimense Roberto Urzúa Orozco. Siendo estos tres autores don Federico
Munguía Cárdenas, cronista de Sayula, Jalisco; la doctora en historia, Paulina
Machuca, y el editor Enrique Ceballos Ramos, todos ellos resaltando la calidad
intrínseca y la narrativa alegre que caracterizaron a la fina pluma del padre
Urzúa, autor, entre casi una docena de interesantes libros, de uno que lleva
precisamente por título El Camino Real de Colima, dicen que yo no lo sé.
Complementándose desde otras tres perspectivas diferentes,
aparecen aquí, hablando de uno de los más importantes ramales del desaparecido
Camino Real, el profesor José de Jesús Guzmán Mora, cronista de San Gabriel,
Jalisco, y dos colegas colimotes (primos, además, y compadres), José Mancilla
Ramírez y Héctor Manuel Mancilla Figueroa.
El ramal al que los tres se refieren, se desprendía,
viniendo desde Guadalajara, del viejo pueblo de Santa Ana Acatlán, y subía
hacia la Sierra de Tapalpa, pasando por Atemajac de la Tablas y por la propia
Tapalpa, para descender después hasta San Gabriel, continuar hacia Tolimán,
seguir hacia San Pedro y continuar hacia la costa colimota luego de atravesar
los impresionantes desfiladeros del Cañón de Toxín, pasando por El Mamey,
Colima (hoy Minatitlán), y tomando, por último, cualquiera de sus dos
derivaciones finales: una hacia Santiago y Manzanillo, Colima, y otra hacia
Cihuatlán, Jalisco.
No piensen los lectores que resumiré aquí todas las
ponencias del libro, pero quiero garantizarles que si lo llegan a conseguir no
van a arrepentirse de ello porque, operando cada uno de los autores desde su tono
y estilo propios, desarrollaron interesantes relatos, entre los que por morbo,
o por curiosidad, forzosamente tuvieron que aparecer dos capítulos de bandidos:
uno desarrollado por Ignacio Moreno Nava, historiador de Jiquilpan, Michoacán,
que se refiere al famosísimo bandolero Martín Toscano, quien merodeaba, hacia
finales del siglo XVIII, tanto el Camino Real a su paso por aquella región,
como en la Ciénaga de Chapala, Jalisco, y los rumbos de Jaripo y Jiquilpan. Y
otro investigado por la maestra Mirtea Acuña Cepeda, que se refiere a las
gavillas de Ramón Solano, Benito Ortiz y otros bandidos que, una vez concluidas
la Guerra de Reforma y la Intervención Francesa, se dedicaron a cometer sus
pillerías sobre el Camino Real y sus alrededores en las inmediaciones de
Jalisco y Colima, con la característica, según un testigo por ella citado, de
que “siempre andaban bien montados, pues poco les costaba proporcionarse
excelentes caballos; sus armas eran de las mejores, usando carabina, revolver y
un sable corto y pesado llamado machete por ellos, y de buen acero y bien
templado […] Usando con más o menos lujo el pintoresco traje del ranchero
mexicano”.
Éstos y otros bandidos, según lo refirió en su obra el ya
citado padre Roberto Urzúa, tenían con los arrieros una especie de mutuo
acuerdo en el sentido de que estos últimos habrían de estar dispuestos a
hacerles mandados a los delincuentes, para llevar y traerles recados y
encargos, a cambio de ser respetados por los salteadores. Pero fundado el
acuerdo sobre la previa advertencia de que quienes lo traicionaran,
encontrarían fácilmente la muerte, como lo ejemplificó el padre Urzúa en el
siguiente párrafo:
“Sensacional fue el caso de un comerciante de Zapotlán; pues
traicionó la confianza que en sus arrieros tenían unos bandoleros que operaban
en la Cueva del Zapote, al denunciarlos al Gobierno, que los emboscó y casi los
acaba cuando iban a recoger encargos de ropa y víveres que ellos habían hecho a
los arrieros y pagado con su propio dinero. Al regresar del siguiente viaje
procedente de Colima, todo Zapotlán pudo ver el macabro desfilar del atajo con
los cadáveres de los arrieros atravesados en los aparejos. En el morral del
cargador se encontró una carta dirigida al dueño de la recua, donde le decían:
‘Si se retira más de una cuadra de su casa le aconsejamos deje escrito su
testamento; los arrieros le llevan de bulto el mismo encargo’. La noticia
popular agrega que el acaudalado hombre no volvió a dormir, hasta que murió al
año escaso”.
Muy amenos son también los dos textos presentados por
Cuauhtémoc Acoltzin Vidal y Víctor Manuel Arceo. Acoltzin refiere el viaje
imaginario de los fantasmas de Hidalgo, Juárez, Miramón y Ramón Corona desde
las ruinas del Mesón de Atenquique hasta el obelisco que hace 4 años todavía
estaba en donde fue la primitiva entrada del Camino Real a la ciudad de Colima;
en tanto que Arceo relata las vivencias extravagantes de una de las más
destacadas poetizas colimenses de la primera mitad del siglo XX, cuya
existencia se desarrolló en el barrio de Las Siete Esquinas, muy cerca de la
pila del mismo nombre, en un tramo del Camino Real que actualmente corresponde
a la calle Emilio Carranza, ya dentro de la ciudad de Colima.
Aparece, lo mismo, en estas páginas, un pequeño ensayo de
Alfredo Juárez Albarrán, referido a la vida y la obra de un pintor decimonónico
llamado Jean Moritz Rugendas, autor de interesantes litografías sobre los paisajes
colimotes, incluyendo, desde luego, escenas del Camino Real. Y junto con él,
Bertha Luz Montaño Vázquez expone una breve síntesis de las Memorias de don
José Julián Ignacio Vázquez Bravo, sayulense, tatarabuelo suyo, a quien le tocó
incluso ser secuestrado el 27 de febrero de 1868.
Ese día, según lo refiere don Julián: “A las siete de la
mañana; regresaba de Guadalajara en unión de mi hijo José Julián y en el punto
de Chapalilla, cerca del Rancho de los Pozos, jurisdicción de Santa Ana
Acatlán, fuimos repentinamente sorprendidos por una gavilla de plagiadores en
número de cosa de ocho o nueve individuos, todos disfrazados, en buenos
caballos y bien armados; me amagaron de mil maneras, me vendaron los ojos y me
separaron de mi hijo, a quien dejaron libre para que llevara la noticia a mi
casa…”.
En fin, todos los demás trabajos son interesantísimos, pero
como no tengo espacio suficiente como para reseñarlos, me concretaré a decir
que Jaime Pizano Alcaraz, Antonio Magaña Tejeda, América A. Arellano Cerritos,
Salvador Olvera Cruz, Juan Manuel Almaguer, José Ángel Chávez Nájar, René
Chávez Déniz, Magdalena Escobosa Haas, Carlos Andrés Salgado Ceballos, María
Alcántar Gutiérrez y yo mismo somos los demás participantes. Habiendo podido
producir, entre todos, y con la edición hecha por el arquitecto Fernando
González Castolo, director del Archivo Histórico de Zapotlán El Grande, el
primer libro colectivo regional, que esperamos sea continuado por otros.
Editaron compilación de 25 trabajos realizados
El Occidental
5 de septiembre de 2012
Juan José Ríos Ríos
Jalisco.- Con el nombre de Historias del Camino Real de Colima, la Asociación de Cronistas de Pueblos y Ciudades del Estado de Colima, el archivo histórico de Zapotlán el Grande y la Asociación de Cronistas Municipales del Estado de Jalisco AC, Región sur, editan una compilación de 25 trabajos realizados por miembros de estas asociaciones, que será presentado en el Palacio Municipal de la ciudad de Colima el próximo sábado ocho del presente.
Esta obra es el producto de un coloquio que, sobre el tema, se logró por el acercamiento que hay entre ambas asociaciones en el ánimo de fortalecer lasos de estudio y de investigación, que a su vez son de identidad regional, cuando la iniciativa del presidente de los cronistas de Colima, Abelardo Ahumada, se promovió un primer coloquio para el intercambio de impresiones sobre un icono regional; el Camino Real de Colima, que se realizó el 20 de enero en la ciudad capital del estado del mismo nombre.
"Es una memoria impresa para reconstruir una historia real, representativa de la región sur, en donde la Asociación de Cronistas de Jalisco, representación en la región sur, respaldó y encausó las propuestas de nuestros asociados, presentándose 25 trabajos incluidos en una edición de mil ejemplares y cuya presentación en Ciudad Guzmán tentativamente será el jueves 27 de octubre a las once de la mañana, la obra no se pone a la venta sino que se obsequia al público asistente", dijo al respecto el cronista de Zapotlán el Grande, José Fernando González Castolo.
La obra fue costeada al 50% por ambas asociaciones de cronistas. Ya se tiene aprobada la propuesta por el Gobierno municipal entrante para que el segundo coloquio de cronistas se realice en Ciudad Guzmán, que sería el sábado 19 de enero del 2013, en el marco conmemorativo del primer centenario de la erupción del Volcán de Colima, que afectó a ambas regiones, tema de este segundo coloquio. "Además de otros subtemas, como cerrar el 480 aniversario de la fundación de Zapotlán el Grande, el 130 aniversario del natalicio de José Clemente Orozco, y el 50 aniversario de la primera edición de La Feria, de Juan José Arreola, abundó el informante.
http://www.oem.com.mx/eloccidental/notas/n2683763.htm
jueves, 27 de septiembre de 2012
Crónica del XXXV Congreso Nacional de Cronistas de Ciudades Mexicanas, A. C. (Tercera parte)
Pedro Castillo Romero, Cronista de la Ciudad de Tepic
2012 / 09 / 27ANGOSTURA
Sábado 28 de julio
8:00 a 9:00 hrs. Libre en hoteles.
9:00 a 9:30 hrs. Traslado a Angostura.
Angostura se fundó sobre una angosta faja de terreno que dejó la laguna de Alhuey. El Gral. Ángel Flores, gobernador del Estado, apoyó la solicitud de los vecinos para formar su municipio. El Congreso local expidió el decreto publicado el 17 de diciembre de 1916.
10:00 a 10:45 hrs. Sesión solemne de Cabildo y reconocimientos a huéspedes distinguidos en el Auditorio Bicentenario.
Honores a la Bandera Nacional. El presidium estuvo integrado por el presidente municipal José Manuel Valenzuela López y cinco regidores; el representante del Gobernador Lic. Gilberto López Alanís, el C.P. Alejandro Rivera Montoya, la presidenta municipal Imelda Flores Niebla, y el cronista de Angostura Joaquín Izunza Chávez, el expresidente de la ANACCIM Lic. José de la O Holguín, y el actual presidente de la ANACCIM Crescencio Montoya Cortés.
Foto Oficial.
Cristobal Federico Carranza, cronista del municipio de Zumpango, Zacatepeques de Guatemala, presente en el Congreso dijo que escribirá la vivencia obtenida en tierras sinaloenses para darla a conocer en su pueblo. Este cronista, de origen guatemalteco entregó unos obsequios a José Manuel Valenzuela López como recuerdo de su país.
11:00 a 14:00 hrs. Mesas de trabajo en la Preparatoria UAS, de Angostura. Y para los acompañantes visita guiada a la ciudad.
14:15 a 15:00 hrs. La comida se sirvió bajo añejos álamos. Se repartieron tazas con la inscripción: “CRONISTAS/ XXXV Congreso Nacional/ Cronistas de Ciudades Mexicanas. Angostura, Sinaloa, julio 2012”, también aparecen el escudo de Angostura, el escudo de la ANACCIM, y un paisaje de manglares con el mar de fondo.
15:00 hrs. Traslado a Taste Haras de Évora, convivencia y desarrollo de programa hípico, donde hubo carreras de caballos, entre ellos: el Moro y la Mora, acto seguido actuaron los caballos bailadores al son de la banda.
19:30 hrs. Regreso a la ciudad de Guamúchil.
20:00 hrs. Cena en la Hacienda del Río, amenizada por el Cuarteto Santa Cruz.
21:00 hrs. Regreso a los hoteles.
GUAMÚCHIL
Domingo 29 de julio
9:00 a 10:30 hrs. Sesión solemne de Cabildo. Declaratoria de Huéspedes Distinguidos y entrega de reconocimientos a los cronistas: una estatuilla de la deidad maya Ahaukin “el cargador del tiempo”, y ocho preseas a los expresidentes de la ANACCIM.
El representante del gobernador de Sinaloa, Gilberto López Alaniz entregó reconocimientos a niños y jóvenes cronistas de Chiapas: Lourdes M. Fernández, Alejandro Sánchez Flores y Sofía M.
Conferencia magistral por Carlos Lavín Figueroa, cronista de Cuernavaca, Mor., quien habló sobre el origen del Plan de Ayala.
Se ofreció entregar en el próximo congreso (2013) un reconocimiento al cronista que obsequie cinco o más libros de su autoría.
Hizo uso de la palabra Pedro Castillo Romero, cronista de Tepic, para exhortar una mayor participación al interior de la Asociación, escribiendo crónicas, memorias, anécdotas, reseñas, etc., con el fin de preservar la historia de los congresos.
10:30 a 12:00 hrs. Asamblea plenaria y al término, premiación y clausura de los trabajos del Congreso. Se tomó la protesta a los nuevos socios. De los 265 socios sólo asistimos 80 cronistas al Congreso.
Mesa Directiva 2012-2013
Presidente vitalicio: Israel Cavazos Garza
Presidente: Prof. Crescenciano Montoya Cortés
Vicepresidente: Melchor Olguín González
Secretario: Joaquín Inzunza Chávez
Tesorero: Carlos Francisco Tabizón López
Se tomó la protesta a la nueva Mesa Directiva 2012-2013.
Se aceptó como sede del próximo XXXVI Congreso a la ciudad de Pachuca y subsedes Actopan y Tula Hidalgo.
Cronistas de las subsede: Sergio Chávez Álvarez, de Actopan, y Melchor Olguín González, de Tula.
14:30 a 15:30 hrs. Comida en la Hacienda del Río.
15:30 hrs. Regreso a los lugares de origen.
El Cronista de la ciudad de Tepic, Pedro Castillo Romero, agradece el apoyo brindado por el gobernador del estado, Roberto Sandoval Castañeda, para asistir al XXXV Congreso Nacional de Cronistas de Ciudades Mexicanas, A. C., celebrado en Guamúchil, Sinaloa.
miércoles, 26 de septiembre de 2012
Crónica del XXXV Congreso Nacional de Cronistas de Ciudades Mexicanas, A. C. (Segunda parte)
Pedro Castillo Romero, Cronista de la Ciudad de Tepic
http://www.periodicoexpress.com.mx/nota.php?id=2650772012 / 09 / 26
MOCORITO
Viernes 27 de julio
El segundo día del Congreso tuvo como sede la cabecera municipal de Mocorito, la Atenas de Sinaloa, donde se publica el semanario La Voz del Norte, “Periódico cultural de Sinaloa” fundado por José Ley Domínguez. Actual encargado Mario Arturo Ramos.
El 4 de junio de 1533 llega Sebastián de Évora a la región, que hoy es Mocorito, y da su nombre al pueblo y al río. Mocorito fue erigido municipio por decreto publicado el 8 de abril de1915. En el año de 1916 Mocorito sufre una reducción en su extensión geográfica al convertirse la Directoría Política de Angostura en Municipio. En 1962 sufre una nueva reducción al formarse el municipio de Salvador Alvarado.
09:30 a 09:45 hrs. Las autoridades del mágico y señorial Mocorito, nos recibieron en la iglesia de la Purísima Concepción, frente a la plaza Miguel Hidalgo. En ese momento nos invitaron a hacer valla para recibir los restos del cronista e historiador Amado Medina Jiménez.
09:45 a 10:00 hrs. Pasamos al H. Ayuntamiento de Mocorito.
10:00 a 10:30 hrs. En sesión solemne de Cabildo en el H. Ayuntamiento se aprobó la declaratoria de Huéspedes Distinguidos a los cronistas y sus acompañantes. Crescencio Montoya Cortés, presidente de la Asociación Nacional de Cronistas de Ciudades Mexicanas, A.C., recibió el documento de parte de la alcaldesa Gloria Imelda Félix Niebla. Por su parte, la presidenta municipal nos dio la bienvenida en Mocorito, destacando la historia, tradiciones y héroes como el Gral. Rafael Buelna Tenorio y Agustina Ramírez (de los 13 hijos que tuvo 12 murieron en la guerra contra la intervención francesa y el imperio de Maximiliano). Atrás del Presidium se leía: “Declaratoria de HUÉSPEDES DISTINGUIDOS/ a los cronistas de Ciudades Mexicanas/ crónica, historia y cultura./ Pueblo señorial, Mocorito, Sinaloa./ A 27 de julio de 2012./ H. Ayuntamiento de Mocorito./ Todas las voces un Gobierno”.
15:30 a 16:30 hrs. Se instalaron las mesas de trabajo de cronistas en la Preparatoria UAS Mocorito.
16:30 a 17:00 hrs. Traslado de los cronistas al centro histórico de Mocorito y los acompañantes a la Casa de la Cultura a escuchar el recetario gastronómico típico de Mocorito: machaca, chilorio (platillo especial que data desde hace 4 siglos, preparación: se corta la carne de pierna en cuadritos de 5 cm; se pone a cocer en poca agua, tres o cuatro horas, a fuego lento; se agrega ajo, orégano, cilantro, comino, pimienta, clavo, canela, chile pasilla, vinagre y huajillo molidos), pan de maíz, jamoncillo, corico (galletas), chorizo, biscotelas (pan), conserva de papaya y de limón. En el patio de la casa, bajo un árbol, se expedían: el chilorio enlatado, diversos dulces, entre ellos el jamoncillo con diversos sabores de: cacahuate, pepitoria y leche.
13:00 a 14:00 hrs. Comida ofrecida por el H. Ayuntamiento de Mocorito, amenizada con la Banda de Música.
14:30 a 15:30 hrs. Demostración del juego de pelota mesoamericano Ulama.
15:30 a 16:30 hrs. En la Preparatoria de la UAS se instalaron las mesas de trabajo de los cronistas, quienes leyeron los temas de la convocatoria:
*1- Vida y obra de Salvador Alvarado en el marco del 50 Aniversario del municipio que lleva su nombre.
*2- Presencia de Pedro Infante en la memoria colectiva de tu estado y/o en tu lugar de origen.
*3- Obra de un sinaloense en tu estado.
16:30 a 17:30 hrs. Traslado al Centro Histórico de Mocorito. Visita guiada por Maricela Camacho Angulo, esposa del presidente municipal de Angostura.
17:30 a 18.30 hrs. Presentación del libro El lugar de la resurrección “El Panteón Reforma”, por el cronista de la ciudad de Mocorito Ing. Juan Salvador Avilés Ochoa.
18:30 a 19:00 hrs. Lectura de trabajos.
19:00 a 20:00 hrs. En la plaza “Miguel Hidalgo y Costilla” se brindaron tamales y refrescos, y por las casas, calles y callejones se realiza la histórica callejonada, que termina en la misma plaza para cerrar con el lanzamiento de globos de colores. Mocorito aún conserva un sabor porfirista y elitista con la celebración del tradicional “Viernes de Plaza Sinaloense”.
20:30 a 21:00 hrs. Despedida y traslado de los cronistas a Guamúchil, mpio., de Salvador Alvarado, Sin.
21:00 a 22:00 hrs. Cena en la Hacienda del Río.
El periódico El Debate del 27 de julio de 2012 dedica la portada al XXXV Encuentro Nacional de Cronistas inaugurado por su nuevo presidente Cresencio Montoya. Donde se destaca la participación de más de 250 cronistas de todo México, dicho evento representa la proyección de Sinaloa a nivel nacional y en especial la región del Évora. El presidente de la asociación expresó: “El Congreso Nacional representa un parteagusa para el estado de Sinaloa, ya que se tendrá un antes y un después, destaca Cresencia Montoya Cortés. [...] Más de 250 personas encargadas de rescatar, preservar y difundir la historia, anécdotas y leyendas de los pueblos, personas de todo México que comparten su amor por las manifestaciones culturales de su pueblo, ciudad, estado y país, están presentes en la región del Évora. Cientos de ojos mexicanos que con su pluma darán a conocer la cultura sinaloense en el plano nacional”. En el mismo periódico también aparecen las entrevistas al cronista de Tepic, Pedro Castillo quien mencionó: “traigo un trabajo de Rafael Buelna en la Revolución, quien es el verdadero jefe de la Revolución en Nayarit”, y al cronista de Tuxtla Gutiérrez, Jorge A. Sánchez, quien dijo: “Junto con mi compañera Magdalena Jiménez vamos a presentar un material del Gral. Salvador Alvarado”.w
martes, 25 de septiembre de 2012
Crónica del XXXV Congreso Nacional de Cronistas de Ciudades Mexicanas, A. C. (Primera parte)
Pedro Castillo Romero, Cronista de la Ciudad de Tepic
http://www.periodicoexpress.com.mx/nota.php?id=2650292012 / 09 / 25
Celebrado en la Región del Évora: con sede en Guamúchil y subsedes Mocorito y Angostura del 25 al 29 de julio de 2012. Anfitrión: Prof. Crescencio Montoya Cortés, cronista de Salvador Alvarado.
Patrocinadores: gobernador del estado de Sinaloa, Juan Mario López Valdés y su esposa Julia Pastrana; presidente municipal de Salvador Alvarado, Julián Camacho Angulo; presidenta municipal de Mocorito, Imelda Flores Niebla, y presidente municipal de Angostura, José Manuel Valenzuela López.
Programa de actividades:
GUAMÚCHILMiércoles 25 de julio
16:00 a 9:00 hrs. Recepción e inscripción de cronistas y acompañantes asistentes en el hotel sede Hotel Davimar.
Guamúchil es un vocablo náhuatl Kuamuchitl, árbol Pithecolobium dulcis espinoso de la familia de las leguminosas, que produce unas vainas cueclas (enroscadas) verdes con variaciones purpúreas, cuyo fruto es comestible, con semilla negra; tiene agradable sabor. Se le llama pinzán en Michoacán y chucul en Yucatán.
El territorio que hoy ocupa el municipio de Salvador Alvarado formó parte del municipio de Mocorito cuando éste sufrió una nueva reducción con el territorio de la sindicatura de Guámuchil, mediante decreto publicado el 10 de marzo de 1962, constituyéndose en el municipio número 17 de la Entidad, siendo presidente municipal Alberto Vega Chávez.
El paso del ferrocarril “Southern Pacific” por el estado de Sinaloa dio origen a la estación de Guámuchil, punto geográfico de suma importancia ya que concentró la producción de la región, para lo cual se construyó un local de madera en el lado opuesto de la vía que funcionaba como caseta. En abril de 1944 en este lugar, ya muy viejo y destartalado, todavía se expendían boletos, hasta que el 1 de mayo de 1994 fue inaugurado el edificio de la estación actual del ferrocarril de Guamúchil donde se encuentran estas placas: “Guamúchil: altura sobre el nivel del mar 42.9 m. A Nogales 842.0 km - a Guadalajara 922.0 km”. “1908-1958 el día 1 de agosto de 1908 se abrió al servicio público esta Estación. Siendo primer jefe el señor don Ignacio Borrego Achondo. La nueva ciudad de Guamúchil al celebrar su 1er cincuentenario, rinde un homenaje de respeto y gratitud a su nombre”.
Jueves 26 de julio
8:00 a 9:00 hrs. Desayuno libre en hoteles.
9:00 a 9:30 hrs. Traslado al Auditorio 27 de Febrero.
9:30 a 11:00 hrs. Conferencia magistral inaugural “La Radio y Pedro Infante” por el Ing. Rafael Borboya, quien fue conductor del programa y pionero de la radiodifusión en Sinaloa. La XEBL se inauguró en 1936. El 16 de marzo de 1937 Pedro Infante canta por primera vez en esta radiodifusora. El Ing. Borboya relató la biografía de Pedro Infante y proyectó en la pantalla fragmentos de sus películas. El señor Víctor Franco nos deleitó con algunas canciones.
Ceremonia de Inauguración:
* Instalación del Presidium.
* Presentación de autoridades: Lic. Gilberto López Alanís, representante del Gobernador del Estado Lic. Mario López Valdez; presidente municipal de Salvador Alvarado, Dr. Gonzalo Camacho Angulo; presidente de la ANACCIM, José de la O. Holguín; vicepresidente Crescencio Montoya Cortés; presidenta municipal de Mocorito Lic. Imelda Flores Niebla; presidente municipal de Angostura José Manuel Valenzuela López; expresidente de la ANACCIM, Marco Antonio Orozco Zuarth; cronista de Angostura, Joaquín Izunza Chávez.
* Honores a la Bandera.
* Entonación del Himno Nacional Mexicano.
* Bienvenida por el presidente municipal de Salvador Alvarado, Gonzalo Camacho Angulo.
* Exposición de motivos por parte del Lic. José de la O. Holguín, presidente del Consejo Consultivo de la Asociación Nacional de Cronistas de Ciudades Mexicanas, A.C.
* Toma de protesta y colocación de la venera por el representante del gobernador del Estado al presidente electo de la Asociación Nacional de Cronistas de Ciudades Mexicanas ANACCIM: Prof. Crescencio Montoya Cortés.
* Intervención del presidente electo Prof. Crescencio Montoya Cortés (Discurso).
* Danza del Venado de la región Yoreme de Sinaloa por Leonardo Yáñez.
* Mensaje y declaratoria inaugural por el Gobernador del estado de Sinaloa, Mario López Valdez.
* Foto oficial de Cronistas.
13:00 a 15:00 hrs. Traslado a la Hacienda del Río, donde se sirvió la comida.
15:00 a 18:00 hrs. Inicio de lectura de trabajos en la Preparatoria UAS Guamúchil.
18:00 a 19:30 hrs. Recorrido por los museos del Évora y de Pedro Infante.
19:30 a 20:00 hrs. Traslado a la Hacienda del Río.
20:00 a 22:00 hrs. Cena en el Salón Hacienda del Río.
lunes, 17 de septiembre de 2012
El Grito narrado por Hidalgo
Domingo 16 de septiembre de 2012.
Abelardo Ahumada
01 Ruinas de la casa donde nació Hidalgo y capilla de la ex hacienda de Corralejo. |
La ceremonia de El Grito, que se efectúa (y celebra)
cada noche del 15 de septiembre en prácticamente todas las cabeceras
municipales de todo el país, es una de las más grandes erratas que los
historiadores oficialistas lograron establecer en la conciencia del pueblo como
una verdad, cuando lo cierto fue que, como muchos mexicanos saben, El Grito no se realizó la noche del 15
de septiembre, sino durante la madrugada del 16, tal y como el mismo cura
Hidalgo lo declaró en el proceso militar (y de degradación religiosa) que se le
siguió en Chihuahua, en mayo de 1811.
Así, pues,
considerando que el 16 de septiembre de 1810 también fue un domingo como hoy, quiero aprovechar este espacio periodístico
para reivindicar esa verdad, tomando en cuenta también que el cura Hidalgo fue
párroco de Colima, durante casi diez meses de 1792.
![]() |
02 Iglesia de San Felipe, Colima, donde Hidalgo fue párroco en 1792. Cortesía de Caco Ceballos (Q. p. d.). |
El primer documento
que transcribiré para ustedes (y que fue, probablemente el que hizo caer a
muchos en el error señalado), es una interesante carta redactada por el prócer en
Celaya, el 21 de septiembre de 1810, dirigida al Intendente de Guanajuato, don
José Antonio Riaño. Carta en la que Hidalgo le explica un poco, lo intima para
rendir la plaza, y aparece firmando como Capitán General:
“Sabe usted ya el movimiento que ha tenido lugar en el
pueblo de Dolores la noche del 15 del presente. Su principio ejecutado con el
número insignificante de 15 hombres, ha aumentado prodigiosamente en tan pocos
días, que me encuentro actualmente rodeado de más de cuatro mil hombres que me
han proclamado su capitán general. Yo a la cabeza de este número y siguiendo su
voluntad, deseamos ser independientes de España y gobernarnos por nosotros
mismos”. [1]
Más claro ni el
agua.
![]() |
03 Éste fue, según descripciones de personas que lo conocieron, el retrato que más se parecía al verdadero aspecto del cura “Padre de la Patria”. |
El segundo
documento es, sin embargo, su “primera declaración”, firmada el 7 de mayo de
1811, durante el proceso ya comentado. Declaración que, con el propósito de
facilitar su comprensión, y habiéndola tenido todo el tiempo frente a mí, al
estar redactando estos renglones, me permití transcribir en primera persona del
singular, pues en el documento original viene escrito en tercera. Todo esto sin
traicionar ni violentar su sentido.
Y expreso esta
aclaración para advertir también a los posibles lectores de este escrito que,
contra lo que muchos historiadores
nos han querido hacer creer, esta “primera declaración” del cura Hidalgo nos
brinda, digamos, algunas sorpresas
que ellos nos ocultaron, tal vez sin querer, o con aviesa intención. Tal como
la de que el padre Hidalgo habría participado en la denominada “conspiración de
Querétaro”. Siendo que como él mismo lo llegó a expresar, no sólo se negó a
participar en ella, sino que jamás llevó la batuta (o la dirección de las
charlas) en dichas reuniones, como se nos ha sugerido y dicho. Habiendo sido,
en cambio, su principal promotor, el capitán, don Ignacio Allende, con el que
Hidalgo terminó en tan malas relaciones que aquél lo tuvo casi preso y
amenazado de muerte.
De conformidad,
pues, con los datos contextuales en que se llevó a cabo esa “primera
declaración”, los hechos ocurrieron así: estando el padre Hidalgo recluido en
un oscuro calabozo de piso, muros y techo de piedra, del hospital de la villa
de Chihuahua, y donde también en otras celdas se hallaban presos sus
principales compañeros, la mañana del 7 de mayo de 1811 se le mandó sacar y
hacer acto de presencia en otra sala mayor, en la que se hallaban don Ángel
Abella, juez comisionado para proseguir las diligencias necesarias en el
referido juicio y algunos otros clérigos y militares, junto con don Francisco
Salcido C., el escribano que puso en letras sus declaraciones.
Allí mismo, y tras
de habérsele solicitado hacer un solemne “juramento que hizo tacto péctore et corona” (tocándose el pecho y la cabeza), en el sentido
de que diría sólo la verdad, se le conminó a responder todo lo que supiere de
cuanto le fuese preguntado. Comenzando por dar sus datos generales.
Luego, cuando le
fue preguntado si sabía “la causa de su prisión”, por quién había sido
aprehendido, y con qué otros sujetos se hallaba en esos momentos; el juez
también lo conminó a decir cuál era el carácter que él y quienes mencionara
tenían “entre los insurgentes”, así como su “actual paradero”, y en forma muy
particular, el de “los llamados don Ignacio Allende; don José Mariano Ximénez (sic)
y don Juan Aldama”. Preguntas a las que él respondió así:
“Aunque no se me ha dicho la causa de mi prisión
(recuérdese que transcribí su
declaración en primera persona), supongo que fue por haber tratado de poner en
independencia este reino. Fui aprehendido por un [tal] don N. Flores y un
cuerpo de tropas que tenía a su disposición en el puesto de Baján, en la
provincia de Coahuila, que contaba como con 200 hombres.
[Iban también] don Ignacio Allende, nombrado generalísimo;
don José Mariano Ximénez, capitán general; don Juan Aldama, teniente general;
don Mariano Abasolo, mariscal de campo; don Francisco Lanzagorta, mariscal de
campo; don Manuel Santa María, [ex] gobernador de Monterrey, ahora mariscal […
mi propio hermano], don Mariano Hidalgo, tesorero general del ejército, y
muchos oficiales más y todo el ejército que nos quedaba…
Fui capitán general de dicho ejército, por nombramiento
que se me dio en Celaya. Pero en Acámbaro se me nombró generalísimo, y se me
entregó el mando supremo, “uno y otro [cargos] con tratamiento [primero] de
excelencia, que después se convirtió en alteza. Que unos me daban de manera simple y otros serenísima.
Así seguí [siendo llamado] hasta que, siendo perdida la
acción de puente de Calderón, en [las proximidades de] Guadalajara, y
habiéndome retirado hacia Zacatecas, fui alcanzado en la hacienda de Pabellón,
que está entre dicha ciudad y la villa de Aguascalientes, por don Ignacio
Allende y algunos otros de su facción. Allende me amenazó [delante de ellos]
con que si no renunciaba [yo] a mi cargo, se me quitaría la vida, y así lo
hice, verbalmente y sin ninguna otra formalidad. Habiéndome quedado desde esa
fecha en el ejército, sin ningún carácter, intervención o manejo, constantemente
vigilado por la facción contraria. Por lo que me convencí de que se había dado
orden de que me matasen si fuera descubierto intentando separarme del ejército
[…] Marchando, en consecuencia, más bien como prisionero que por propia
voluntad, y suponiendo yo, que el propósito que se tenía con semejante marcha,
era el de llegar a los Estados Unidos para conseguir armas; aunque no pude
dejar de sospechar que Allende y Ximénez se habían puesto de acuerdo para
alzarse con los caudales y dejar frustrados a los que los seguían. Cosa que comencé
a sospechar desde que me di cuenta que Allende empezó a deshacerse de la gente
en Zacatecas, en vez de incrementar el ejército. Y que ratifiqué en Saltillo
cuando, unido ya Ximénez con Allende, yo les comuniqué que la gente se iba
desertando, y ellos me respondieron, que no importaba, que no le hacía”.
04 Calabozo del antiguo hospital de Chihuahua en donde estuvo preso Hidalgo, desde principios de abril de 1811, hasta su fusilamiento hasta su fusilamiento, el 30 de julio de ese mismo año. |
Preguntado
finalmente, en esa su “primera declaración”, sobre cómo, cuándo y dónde, había
iniciado su movimiento, y quiénes habían participado originalmente en éste, el
reo Hidalgo respondió:
“El movimiento inició el 16 de septiembre del año pasado,
como a las cinco de la mañana, y sus principales [pro]motores fuimos, don
Ignacio Allende y yo. Y ocurrió como enseguida declararé:
De un tiempo atrás, había sostenido yo algunas conversaciones
con don Ignacio Allende, acerca de la independencia, pero sin ningún otro
objeto de mi parte que el puro discurso; pues aun cuando yo estaba persuadido
de que la independencia sería útil al reino, jamás pensé entrar en ningún
proyecto [con ese fin], a diferencia de don Ignacio, que siempre estaba
propenso a hacerlo. Propensión, debo reconocer, sobre la que yo no hice ningún
intento para disuadirlo. Aunque también debo agregar que al menos en una
ocasión le dije que los autores de semejantes empresas no gozaban el fruto de
ellas.
Así se fue pasando el tiempo, hasta que a principios del
mes de septiembre, que ya referí, Allende hizo un viaje a Querétaro, desde
donde me llamó, por medio de una carta, diciéndome que importaba mucho que me
encontrara con él, y fui, presentándome él dos o tres sujetos de poco carácter,
que yo no conocía, que se prestaban a sus ideas, y de los que al único cuyo
nombre recuerdo, se llamaba Epigmenio.
Ellos decían que tenían como 200 [individuos] de la plebe
[dispuestos para pelear]. Por lo que me pareció que aquello no tenía forma, y
así se lo hice presente al capitán Allende, pero él me replicó que tenía más
gente en las haciendas [más cercanas de San Miguel el Grande]. Pero yo me
devolví a mi curato.
A poco allá me volvió a escribir, y yo a responderle que
aquello no valía nada, y que no contara conmigo para cosa alguna. Pero insistió
desde San Miguel [dándome más detalles] y diciendo cuánta más gente tenía en
las haciendas y allá, en Querétaro, y fue entonces cuando finalmente me decidí
a participar en el partido de la insurrección.
Comencé a dar algunos pasos en ese sentido, mandando
hacer unas 25 lanzas, tanto en el pueblo de Dolores, como en la hacienda de
Santa Bárbara, perteneciente a los Gutiérrez, que también sabían de lo que se
trataba. Y les encargué a éstos que organizaran gente, y que estuvieran listos para cuando se les llamara.
También traté el punto con el tambor mayor del batallón
de Guanajuato, apellidado Garrido. El que quedó con el compromiso de hablar con
la tropa, pero ignoro si habló o no.
05 Iglesia de Dolores, en donde Hidalgo, presionado en buena medida por Allende, se vio obligado a dar inicio a la lucha que culminó con la Independencia de la Nueva España. |
“[El caso fue, sin embargo, que] tres o cuatro días antes
del 16 [de septiembre], tuve noticia vaga de que Allende había sido delatado;
por lo que lo llamé a Dolores para ver lo que él resolvía, pero nada resolvimos
ni él ni yo en la noche del 14 que llegó a mi casa, ni en todo el día 15 que se
mantuvo allí. Hasta que a las dos de la mañana del 16 vino don Juan Aldama a
decirnos que en Querétaro habían prendido a nuestros confidentes, en cuya vista,
en el mismo acto decidimos los tres dar el grito, llamando yo mismo a unos diez
de mis dependientes, y dando soltura a los presos que había en la cárcel (casi
pegada al curato), obligando al carcelero con una pistola a franquear las
puertas de ella, y entonces les previne a los unos como a los otros que
deberían de ayudarnos a prender a los europeos, lo que se verificó a las cinco
de la mañana del mismo día, sin otra novedad que la de unos cintarazos que se
le tuvieron que dar a don José Antonio Larrinúa, porque se iba huyendo. [Una
vez] puestos en la cárcel los europeos, cerradas las tiendas de unos, dejadas
las otras a cargo de los cajeros criollos o de sus familias, se sumaron a
nuestro partido [algunos de] los indios y los rancheros que por ser domingo
habían ocurrido a misa. Y desde ahí tratamos de encaminarnos a San Miguel el
Grande, en persecución de nuestro proyecto”.[2]
La información, si
se quiere, es muy escueta, pero suficiente para constatar que fueron “los
tres”, Hidalgo, Aldama y Allende quienes decidieron “dar el grito”, Y que éste
no consistió en ninguna arenga pública, como nos cuentan, sino en convocar a
las poquitas personas (15 dice en la carta) que hasta esos instantes (“como a
las cinco de la mañana”) estaban enterados, allí en Dolores, de lo que se pretendía.
También informó el
padre que lo primero que hicieron al reunirse, fue ir a sacar a los presos de
la cárcel vecina (y que, tras de haberlos invitado a sumarse), los envió a
ellos y a diez de sus dependientes a capturar a los europeos que habitaban en
el pueblo. Habiendo sido hasta poco después cuando algunos los indígenas y los
rancheros que habían ido a oír la primera misa “por ser domingo”, igual que
ahora, se le unieron, antes de dar el paso siguiente.
Complementando lo
que declaró en la mañana del 17 de mayo de 1811, esa misma tarde Hidalgo brindó
su “segunda declaración”, y al referirse al dato, el escribano Salcido anotó:
“[El reo] dijo que antes de dar el grito no pasó nada más
de lo que tiene declarado, que su
inclinación a la independencia fue lo que lo obligó a decidirse con tanta
ligereza, o llámese frenesí; [y] que la precipitación del suceso de Querétaro
no les dio lugar a tomar las medidas que pudieran convenir a su intento, y que
después ya no las consideraron necesarias, mediante la facilidad con que los
pueblos los seguían, [por lo que] así no tuvieron más que enviar comisionados
por todas partes, los cuales hacían prosélitos a militares por donde quiera que
iban”.[3]
Tocante a las
clases sociales que participaron originalmente en el movimiento, en la Proclama Insurgente, redactada o dictada
por el propio Hidalgo, en Salamanca, el 23 de septiembre, precisa:
“Nos resolvimos los criollos a dar principio a nuestra
sagrada redención, pero bajo los términos más humanos y equitativos […] Nuestra
causa es santísima, y por eso estamos todos prontos a dar nuestras vidas. ¡Viva
nuestra santa fe católica, viva nuestro amado soberano, el señor don Fernando
Séptimo, y vivan nuestros derechos, que Dios [y] la naturaleza nos han dado”.[4]
Habiendo sido hasta
poco más o menos un mes, cuando el cura, viendo cómo se le iba sumando esa
“plebe” de la que habló en su declaración inicial, y la conveniencia de seguir
teniéndola de su lado, decidió, entre otras interesantes cosas, ordenar a don
José María Anzorena, “alcalde de primer voto” en Valladolid, que proclamara en
su territorio la abolición de la esclavitud. Proclama que Anzorena, dando
“puntual cumplimiento a las [muy] sabias y piadosas disposiciones del
excelentísimo señor capitán general de la [nueva] nación americana” (sic),
publicó el 19 de octubre inmediato. Abolición que el propio Hidalgo ratificó y
amplió en Guadalajara, el 29 de noviembre siguiente.
Y como ya desde
entonces existía la duda de si el padre Hidalgo había cometido un sacrilegio al
oficiar la misa a la que se refirió, la mañana del 9 de mayo, fue cuestionado
al respecto por el juez, pero el cura le precisó que ni antes ni durante “la
insurrección había predicado en los púlpitos o ejercitado el confesionario
[ni…] celebrado el santo oficio de la misa”, porque, dadas las nuevas
circunstancias en las que se hallaba, se consideraba “inhábil para el ejercicio
de toda función eclesiástica”.[5]
No obstante lo cual sí admitió haber tenido “la ocurrencia de tomar en
Atotonilco la imagen de Guadalupe, la [que] aprovechó por parecerle a propósito
para atraerse las gentes”.[6]
Declaraciones que utilizo
hoy para demostrar que contra todo lo que se ha dicho al respecto del grito, no
hay ninguna otra mejor versión que la que nos dejó referida, incluso sin
querer, uno de los tres protagonistas del mismo.
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